Historia de la Congregación
Dominicas de la Anunciata - Desde 1856
Los comienzos de la congregación fueron difíciles. Encontró oposición por parte de los mismos eclesiásticos y del propio Obispo, pero el Padre Coll perseveró con fe inquebrantable.
Los Primeros Años (1856-1875)
El 15 de agosto de 1856, fiesta de la Asunción de María, el Padre Francisco Coll fundó la Congregación de las Dominicas de la Anunciata en Vic. Las primeras hermanas comenzaron su misión educativa en medio de grandes dificultades económicas y de falta de comprensión.
A pesar de las dificultades iniciales, la Congregación fue creciendo. El Padre Coll acompañó a sus hijas espirituales hasta su muerte en 1875, dejando una comunidad consolidada y con un claro sentido de misión.
Expansión por España (1875-1950)
Tras la muerte del fundador, la Congregación continuó expandiéndose por Cataluña y otras regiones de España. En 1897 se abrió el primer colegio en Asturias, en Sama de Langreo, que marcaría el inicio de una presencia significativa en el norte de España.
"Donde hay una necesidad educativa, allí debe estar una Anunciata" - Este espíritu guió la expansión de la Congregación.
Misión en América (1908-presente)
En 1908 llegaron las primeras hermanas a Argentina, iniciando la presencia de la Congregación en el continente americano. Posteriormente, la misión se extendió a Brasil, donde la Provincia Santa Catalina de Siena ha desarrollado una importante labor educativa y social.
En el año 1955 la Congregación inicia su actividad en Brasil, respondiendo a la llamada de la Iglesia para evangelizar y educar en tierras brasileñas. Esta presencia ha sido fundamental para el desarrollo de la Provincia.
La Provincia Santa Catalina de Siena
La Provincia Santa Catalina de Siena agrupa las comunidades de España y Brasil. Bajo el patrocinio de Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia y figura señera de la Orden Dominicana, las hermanas continúan la misión educativa del Padre Coll adaptada a los tiempos actuales.
Cronología
- 1856: Fundación en Vic
- 1897: Primera casa en Asturias
- 1908: Llegada a Argentina
- 1955: Inicio de la misión en Brasil
- 2009: Canonización del fundador
Hitos Históricos Clave
La historia de la Congregación puede leerse como una cadena de respuestas creativas a las necesidades educativas de cada época. El primer hito es la fundación en Vic el 15 de agosto de 1856: las hermanas abrieron su primera escuela al año siguiente en la misma ciudad, atendiendo gratuitamente a niñas de familias trabajadoras de la comarca de Osona. Este modelo se replicó rápidamente en otras poblaciones de la Cataluña rural.
La llegada a Argentina en 1908 marcó el comienzo de la dimensión internacional de la Congregación. Las primeras misioneras se establecieron en la zona de Buenos Aires respondiendo a la llamada de comunidades de emigrantes catalanes que buscaban educación cristiana para sus hijos. La apertura del primer colegio en Madrid en 1924 consolidó la presencia en la capital española. La Guerra Civil (1936-1939) supuso una prueba durísima: varios centros fueron destruidos o requisados, y algunas hermanas tuvieron que refugiarse. La reconstrucción de la posguerra demostró la fortaleza carismática de la Congregación.
El Concilio Vaticano II (1962-1965) impulsó una renovación profunda de la vida religiosa que las Dominicas de la Anunciata acogieron con apertura. En 1982 se constituyó formalmente la Provincia Santa Catalina de Siena, que agrupó las comunidades de España y Brasil bajo una misma estructura provincial. En el siglo XXI, la Congregación ha apostado por la educación digital y la innovación pedagógica, manteniendo la opción preferencial por los más vulnerables como norte de su misión. La canonización del Padre Coll en 2009 renovó el impulso fundacional para una nueva generación de hermanas.
Tiempos de Prueba y Resiliencia
La historia de las Dominicas de la Anunciata no estuvo exenta de sufrimiento. La Ley de Desamortización y los sucesivos conflictos políticos del siglo XIX amenazaron en varios momentos la supervivencia de la Congregación. Durante la Segunda República española, la legislación laicista forzó el cierre temporal de centros y puso en riesgo la actividad educativa. La Guerra Civil (1936-1939) fue el período más duro: varios colegios fueron incautados o destruidos, y algunas hermanas debieron abandonar sus comunidades. Sin embargo, la Congregación supo reconstruir sus obras con una fortaleza que el propio Padre Coll había sembrado: la certeza de que la misión educativa es una gracia de Dios que ninguna circunstancia histórica puede extinguir definitivamente.
La posguerra abrió paradójicamente un período de expansión. La demanda educativa insatisfecha y el reconocimiento social del papel de la Iglesia en la reconstrucción moral del país permitieron a la Congregación abrir nuevos colegios en ciudades industriales del norte de España, atendiendo especialmente a los hijos de familias obreras emigradas desde el sur. Esta presencia en los barrios populares ha marcado profundamente la identidad de la Provincia Santa Catalina de Siena.
Más en el Archivo
- San Francisco Coll — el hombre detrás de la historia
- La Congregación — estructura actual heredada de esa historia
- La Provincia — España y Brasil, las dos ramas de la herencia histórica
- Los Pilares del Carisma — lo que ha permanecido constante a lo largo de la historia